Jealousy is my middle name (Park Chan-ok, 2002)
Miércoles, 3 de Octubre de 2007
La medianía no era moneda corriente en el cine coreano que los cinco Baficis exhibieron hasta ahora. Cine de narración elíptica, de refinamiento excesivo, de aventuras riesgosas que muchas veces hacían que el producto final perdiese impacto. Este no es el caso. Celos es mi segundo nombre es un filme ordinario, pero no por menospreciarlo, sino porque parece ser una apuesta por lo seguro; mientras vimos propuestas comprometidas y desafiantes hacia el espectador esta es una historia larga sobre la relación entre un joven y su mentor. No busca el golpe de efecto de En busca del destino, pero no se desvía de un camino que encontrará eco en la gran mayoría del público.
Wonsang es un joven escritor que comienza a trabajar en la revista que edita el hombre del cual se enamoró su ex novia. Un nuevo interés amoroso nace en él, pero nuevamente el editor se queda con la chica sin saberlo. A todo esto Wonsang se convierte en la mano derecha del editor y cultiva de a poco odio y envidia hacia su guía.
La directora maneja muy bien la puesta en escena, y utiliza un recurso muy apropiado para enfrentar a ambos personajes. Al comienzo del filme los dos protagonistas se encuentra en posición de aspirante a un empleo/beca y jefe/director; dentro de la oficina se escucha música clásica, el ambiente es tranquilo y todo está ordenado; de pronto ingresa un vendedor de banderas coreanas, quien pide un libro de ética de sexto grado, ya que allí se encuentra la manera de izar el símbolo patrio que tanto le preguntan sus clientes. Por fuera de la habitación se ve a niños de escuela haciendo ejercicios físicos al son de la canción caribeña Macarena. En esa escena todo el planteo ético y moral de Chan-wook Park se hace claro, la oposición entre juventud y adultez; entre honestidad y lujuria; entre servilismo y altanería.
Hace dos años se pudo ver en la Sala Lugones, dentro de un ciclo de nuevo cine coreano, Area de seguridad compartida, que justamente fue dirigida por Park. En esa ocasión el trabajo era aun más estructurado, bajo los parámetros más ordenados de la gran industria al estilo Hollywood. De a poco Chan-wook Park parece querer despegarse, pero aun le falta.