Archivo de la categoría "Cortometraje"

Milo 55610 (Michael Ostry, 2004)

Miércoles, 2 de Enero de 2008

Milo 55160 es un empleado de la oficina de admisión del mismísimo cielo. Recibe a los recién llegados, sin demasiadas explicaciones les dice donde están y los hace pasar, con una eficiencia burocrática envidiable, al próximo paso en la cadena de la muerte.
Pero Milo se enfrenta un suceso que le cambiará la vida a él y que modificará los sucesos posteriores del mundo tal y como lo conocen él y los empleados de la aceitada maquinaria celestial.
David Ostry amaga con una comedia negra de género místico pero elige un camino más sinuoso pero con el que logra una acertadísia pintura individual. Así como Joel en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos confiaba más en su percepción de la realidad y su corazón que en magro recuerdos, Milo se viste de héroe, no solo por sus acciones sino por su percepción de la vida y la muerte. Patrick McKenna con una ausencia total de sobreactuación, sin gestos ampulosos y con una conciencia total sobre su personaje ayuda a lograr un magnífico Milo, serio y sentido, con un trabajo inolvidable.
En tan solo 20 minutos el cineasta canadiense logra impactar con lo que se presagiaba una agria comedia negra y finaliza como una hermosa historia de valor y amor.

Eût-elle été criminelle… (Jean-Gabriel Périot , 2006)

Jueves, 9 de Agosto de 2007

Imposible resulta no sorprenderse por material de archivo de hace más de 50 años que muestra la barbarie humana al extremo de las acciones pre y post segunda guerra mundial. Pero en general, estas imágenes remiten o a las consecuencias de la Shoah como en Nuit et brouillard de Alain Resnais, donde la barbarie aun estremece, o a cómo quedaron los soldados y otras víctimas de la guerra como en Oh Uomo! de Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi; en cambio Incluso si fuese una criminal muestra la barbarie de aquellos que no mataron a nadie, de quienes justificaron su crueldad por reivindicar una crueldad equivalente.

En 2005 escribí aquí mismo la crítica de Oh Uomo! y aunque parezca petulante no puedo dejar de repetir aquello que escribí en aquel momento: “Oh! Uomo (en este caso Eût-elle été criminelle…) se convierte en un legado sobre la brutalidad, la inconciencia, la idiotez humana llevada al límite de autodestruirse. En épocas de guerras preventivas, todo el filme destila una urgencia imposible de esquivar por la reconstrucción, por la cura de aquello que se rompió.”

Solo duets (Joseph Feltus, 2006)

Miércoles, 20 de Junio de 2007

En El otro, Jorge Luis Borges se sentaba en el banco de una plaza y conversaba con un joven Borges, recordando de su juventud esa charla pero siendo solamente el experimentado quien podía sacar conclusiones: el joven aun debía vivir.
Solo duets, el multipremiado y estupendo cortometraje de animación en marionetas de la dupla creativa compuesta por los hermanos Joseph y Tobias Feltus está inspirado, según sus autores, en Las elegías de Duino del austrohúngaro Rainer María Rilke; sin embargo, y desconociendo esta obra, el tratamiento remite visualmente a los hermanos Quay, temática y filosóficamente al universo borgiano de la duda ante la muerte, la soledad y la ausencia (y presencia) de un otro yo rememorando cada instante de una vida entre funesiana y perdida por las circunstancias.
La música de Erik Satie, repetitiva, genera una sensación de nostalgia que roza el reproche; un joven viéndose morir a si mismo, sin haber aprovechado su vida, sin haber plasmado su amor, todo en el silencio que nos proponen los Feltus, todo acompañado por el piano y la lejana voz de una soprano entonando “Una romantica avventura”.
La luz los ilumina cuando deciden dejarse morir, y cuando el joven Rainer desempolva sus propios miedos hacia la mujer que ama, todo con intenciones entre crípticas, oníricas y por momentos repletos de una plasticidad digna de dos artistas provenientes de la fotografía, pero cuyos trabajos rozan todos los ámbitos posibles de las artes.
Borges y los Feltus recorren la misma problemática, no obstante ambas visiones chocan y de ellas se desprende la tercera opción, incluso las más interesante frente a las complicaciones filosóficas que nos presenta la posibilidad de enfrentarnos a nuestra propia decadencia y a nuestra desaparición: acceder a la visión de los grandes artistas, ellos no descifran absolutamente nada, pero embellecen al infinito nuestra atribulada alma.

Por suerte, fueron premiados en cuatro festivales internacionales y exhibidos en decenas.