Archivo de la categoría "Cine"

Extremo sul (Monica Schmiedt - Sylvestre Campe, 2005)

Lunes, 20 de Agosto de 2007

“El alpinismo es el retrato de la esencia humana, de la búsqueda por el desafío, de la atracción por el riesgo y sobreponerse al miedo.” Nelson Pepe Barreta.

Extremo sul narra el proyecto de expedición de cinco alpinistas para escalar el Monte Sarmiento en el sur del continente americano.

El filme está fragmentado en varias partes, un antes y un después variable, una exploración del alma y el sentido de escalar y la lucha contra el miedo a esa misma libertad buscada en el acto de desafiar a la naturaleza.

La primera mitad de la película cuenta con sencillez el entrañable proyecto, pone sobre la mesa a los personajes y nos muestra la amigable relación entre compañeros de un sueño compartido: escalar un monte que en 300 años de alpinismo solo vio llegar a su cima a tres expediciones. En la segunda parte se descubre el artificio del documental, sale a la luz el equipo de filmación y allí mismo es donde se desnuda el conflicto entre el mismo documental y la expedición.

La supuesta ficcionalización de la primera parte, con un ánimo distendido, con risas y abrazos pone en manifiesto el límite real entre una falsa verdad y el documental mismo.

En otro orden de cosas, la naturaleza, el extremo sur del mundo, la belleza y la magnitud de las imágenes incitan a una visión que por otras razones (salvo un profundo amor o interés por el alpinismo) no sería demasiado interesante.

Fu Zi (Patrick Tam, 2006)

Domingo, 10 de Junio de 2007

El peor cine asiático parece ser aquel que quiere imitar y repetir aquel cine que se produce del otro lado del mundo. Habitualmente relacionamos el cine de Hong Kong con la apuesta de Wong Kar Wai y la de Hou Hsiao-hsien, una estética compleja en el primero y generalmente despojada, clara y directa en el segundo.

Fu Zi (After This Our Exile en su título internacional, aunque parece ser que en cantonés es Padre) se aleja de la tradición festivalera del cine hongkonés y juega en el límite de lo soportable, juega con el tiempo real y el cinematográfico, impone penas a los personajes a veces sin siquiera merecerlo y les permite redimirse por el solo hecho de resultar mas o menos emocionante para el resultado final, y sobre todo Patrick Tam deriva, no puede ni quiere encaminar a su película hacia ningún sitio y por ello Fu Zi resulta falsamente aleccionadora, sus intentos por emocionar son vacíos y supérfluos y sus mensajes morales están cargados de falsedad y pacatería.

Como historia Tam quiere plantearnos una familia disfuncional, en donde un padre jugador y una madre copera le prestan poca atención a su hijo en edad escolar; la madre después de unos amagues abandona la casa y allí comienza un pleriplo entre marginal y de aprendizaje de vida para el pequeño, quien tiene que aguantar los avatares por los que lo lleva su padre.

El intento de Tam, quien volvió a filmar tras 17 años sin dirigir, de edulcorar con el estupendo trabajo del director de arte Lee Pin Bing (habitual colaborador de HHH) un filme lleno de falsa moralina hunde aun mas a Fu Zi en la típica película de dos caras, una en la cual solamente se ve el desencanto por una historia sin interes, mal contada y con una honestidad cuestionable; por el otro lado todo, esto repleto de recursos cinematográficos preelaborados, aplicados con delicadeza y estudio marketinero con el fin de emocionar e impresionar. Además de esto, la música quiere ser otro punto más de emoción, violines y guitarras en el momento indicado, en aquel en el que hay que sufrir y cuando hay que evocar; molesto y sin sentido.
Ambas facciones jamás podrán llegar a coexistir, la emoción genuina solo se logra en base a emoción, y jamás a esta fórmula digna del cine más ordinario. A pesar de esto, obtuvo premios en el Festival de Cine de Hong Kong, en el de Tokio y el Caballo Dorado en el Festival que se organiza en Taiwán.

Les invisibles (Thierry Jousse, 2005)

Viernes, 8 de Junio de 2007

Bruno es un músico electrónico obsesivo. Está obsesionado con escuchar y grabar las conversaciones teléfonicas de una sala de encuentros, también graba ruidos que vemos en pantalla, hojas secas, visagras oxidadas, su trabajo es crear sensaciones a través de lo que otros escuchan.

Nosotros vemos todo y escuchamos todo, estamos dentro del universo al que Bruno no le permite la entrada a nadie; ni a Noel, su compañero musical, ni a Carole, su productora/amante. A la única que quiere invitar es a Lisa, amante ocasional a quien conoce a través de la línea de encuentros telefónicos y se obsesiona con su voz, a la que graba sistemáticamente para samplearla dentro de sus composiciones.

Pasada largamente la mitad de su corta duración, la película da un pequeño giro y se introduce en un pequeño cosmos distinto, con un toque lynchiano por algunos aspectos más ligados a lo onírico que a la lógica del quiebre que el filme había construido hasta ese momento.

Los sonidos dominan el panorama, y Thierry Jousse le dá al filme una atmósfera compleja, donde la sensación y la sugestión le ganan a la causalidad. El papel de Bruno es interpretado por Laurent Lucas, quien ya nos había deleitado en la también interesante Harry, un amigo que te quiere bien. Por suerte la competencia oficial tiene una gran participante, y no sería raro que varios premios recayeran en Les invisibles.

L`Enfant (Hnos Dardenne, 2005)

Viernes, 8 de Junio de 2007

Los hermanos Jean-Luc y Pierre Dardenne construyen piezas únicas de una ingeniería estética impecable, logran obtener miradas de una sinceridad extraordinaria y es por ello que los diálogos no abundan en sus trabajos, sus actores y la cámara dicen todo, sin remarcar nada y con una honestidad dolorosa.

El trabajo lo es todo, tanto aquel que se encarga de ofrecerle alojamiento a inmigrantes ilegales en Bélgica, como sucedía en La promesa, o quien corta maderas y las lija como hacían los protagonistas de El hijo, o quien vende artículos robados o quizás un (propio) hijo como sucede en L`enfant; y los hermanos belgas creen que documentar a gente trabajando crea verdad, pone al espectador frente a un pedazo de vida diaria, cotidiana y que es imposible crear o no empatía, no se trata de personajes sino de personas.

Sin embargo, el niño al que alude el título del filme no se trata del pequeño Jimmy, quien es un niño como entidad, como todo aquello que no son sus padres, en donde reside la poca decencia/ingenuidad que flota en el aire. Tampoco son niños Bruno y Sonia, quienes con poco menos de la edad de emancipación se aventuran a la vida despojados de todo aquello que depara y sostiene en la infancia, solo son espontáneos en su relación física, el resto es pura adultez, la ausencia de la decencia de un niño puesta al servicio de la vida madura.

El niño es un filme más complejo aún que La promesa y que El hijo, no tanto por su propia construcción, sino por ser deudor y a la vez complementario de los trabajos anteriores de los grandes maestros que resultan ser Jean-Luc y Pierre Dardenne, dos ejemplos de cine comprometido, inteligente y cargado de una belleza que hace doler a los ojos. Es un cine de supervivencia, que pide a gritos sangre.

Otets i syn (Padre e hijo, Alexandr Sokurov)

Viernes, 8 de Junio de 2007

El cine de Alexandr Sokurov suele ser hipnótico, majestuoso, lleno de impulsos visuales, sonoros y con un contenido de clara alusión filosófica, que ataca desde lo onírico las sensaciones de los que se encuentran despiertos. Con Madre e hijo se pudo descubrir a un maestro que crea un paisaje modificado para impactar y compartir el dolor de los protagonistas y un planteo extremo de una incalificable artificialidad. Elegía de un viaje llevaba eso a un punto sin comparaciones, un viaje a través del arte, del tiempo y del cine con Sokurov como único compañero; con lo que podemos ver en El arca rusa una continuación estilística y argumental de estos principios. Moloch camina los mismos senderos estéticos que Madre e hijo, refuerza el papel de la iluminación y deja un poco de lado el uso dramático de los filtros de imagen para enfatizar los espacios vacíos.

Quizás Una vida simple sea el filme de Sokurov más cercano a Padre e hijo, una historia aparentemente sencilla, con un hilo argumental débil, que aparenta todo y no cierra nada, que deja la puerta abierta para entrar por donde más guste el espectador. Y no es facil.

El filme se construye alrededor de la relación de sangunidad y de la necesidad física y afectiva entre padres e hijos. La morosidad narrativa parece no justificarse tanto en este film como en los anteriores del director ruso, sin embargo su personal manera de encuadrar y lograr climas a través de la iluminación, la puesta en escena y la utilización de recursos artificiosos vuelven a conmover y a conseguir adhesiones de manera incondicional.

Entrevista a Heddy Honigmann, directora de Forever

Miércoles, 18 de Abril de 2007

Forever destila emoción y sutileza, su directora, la peruana radicada en Holanda Heddy Honigmann nos contestó por correo electrónico unas breves preguntas sobre su película.


[Germán Kijel] ¿Los testimonios fueron logrados de manera espontánea?
[Heddy Honigmann] ¿Qué quieres decir con espontánea? ¿Qué nunca hablé con las personas que se ven en la película? A algunas ya las había conocido buscando personas específicas, a otras las conocí en el cementerio mismo y les hablé al toque. Pero yo digo que no hago entrevistas, yo converso con la gente mientras filmo y en ese sentido, habiéndolas conocido antes o en ese mismo momento, da lo mismo.

[GK] ¿Cómo lograste tanta lucidez en tus entrevistados?
[HH] ¿Lucidez o sinceridad? ¿O ambas? Creo que es importante, mejor dicho esencial de saber lo que uno está buscando. Antes que nada yo misma tengo que tener lucidez y ser muy curiosa y sincera. Sin eso, no se logra nada.

[GK] El optimismo que refleja la película ¿se debe a tu optimismo o al de los testimonios que seleccionaste?
[HH] A ambos. La muerte siempre nos vá a ganar, pero hay mucho por lo cual vale la pena de vivir intensamente.

[GK] ¿Existe algún tipo de elección moral detrás de las tomas en “interiores”?
[HH] La moral no tiene nada que ver con que la toma sea en interior o exterior, si has conocido ya a la persona o te la encuentras en ese momento. La moral tiene que ver con tu visión del mundo y con el respeto que le tienes a tu tema y a tus personajes.

[GK] ¿Por qué elegiste hablar de arte por intermedio de artistas muertos?
[HH] ¡¡Porque están muertos pero siguen vivos!!

[GK] Unos pocos entrevistados no están en Pere-Lachaise para visitar a algún artista. Las mujeres del comienzo dan contexto y predisponen a un toque de buen humor, no obstante la mujer que perdió a su joven marido es la única que está sufriendo y mirando el pasado ¿es la cuota de pesimismo que debemos mantener para vivir?
[HH] Yo no determino ni la cuota de pesimismo , ni la de optimismo que cada uno de nosotros debe saber balancear para poder vivir.
Pero no sólo hay sentido de humor en las tres mujeres sentadas en el banco en el cementerio. Creo que hay humor en aquella mujer que cuida las tumbas de Proust, Hedayat, Modigliani y Apollinaire, el coreano que visita a Proust, la película “Un homme de têtes” de Méliès, la mujer de origen Armenio que limpia la tumba de su padre y dice que habla con él sobre todo, y especialmente sobre las cosas bellas…. y hay dolor en el exilio del que hablan un par de personas, en la muerte presente realmente y en ese dolor de la mujer de la Martinica. Y sobre todo hay consuelo. ¿Tal vez es él el que nos permite vivir?

Germán Kijel