Archivo de la categoría "Cannes"

Les invisibles (Thierry Jousse, 2005)

Viernes, 8 de Junio de 2007

Bruno es un músico electrónico obsesivo. Está obsesionado con escuchar y grabar las conversaciones teléfonicas de una sala de encuentros, también graba ruidos que vemos en pantalla, hojas secas, visagras oxidadas, su trabajo es crear sensaciones a través de lo que otros escuchan.

Nosotros vemos todo y escuchamos todo, estamos dentro del universo al que Bruno no le permite la entrada a nadie; ni a Noel, su compañero musical, ni a Carole, su productora/amante. A la única que quiere invitar es a Lisa, amante ocasional a quien conoce a través de la línea de encuentros telefónicos y se obsesiona con su voz, a la que graba sistemáticamente para samplearla dentro de sus composiciones.

Pasada largamente la mitad de su corta duración, la película da un pequeño giro y se introduce en un pequeño cosmos distinto, con un toque lynchiano por algunos aspectos más ligados a lo onírico que a la lógica del quiebre que el filme había construido hasta ese momento.

Los sonidos dominan el panorama, y Thierry Jousse le dá al filme una atmósfera compleja, donde la sensación y la sugestión le ganan a la causalidad. El papel de Bruno es interpretado por Laurent Lucas, quien ya nos había deleitado en la también interesante Harry, un amigo que te quiere bien. Por suerte la competencia oficial tiene una gran participante, y no sería raro que varios premios recayeran en Les invisibles.

L`Enfant (Hnos Dardenne, 2005)

Viernes, 8 de Junio de 2007

Los hermanos Jean-Luc y Pierre Dardenne construyen piezas únicas de una ingeniería estética impecable, logran obtener miradas de una sinceridad extraordinaria y es por ello que los diálogos no abundan en sus trabajos, sus actores y la cámara dicen todo, sin remarcar nada y con una honestidad dolorosa.

El trabajo lo es todo, tanto aquel que se encarga de ofrecerle alojamiento a inmigrantes ilegales en Bélgica, como sucedía en La promesa, o quien corta maderas y las lija como hacían los protagonistas de El hijo, o quien vende artículos robados o quizás un (propio) hijo como sucede en L`enfant; y los hermanos belgas creen que documentar a gente trabajando crea verdad, pone al espectador frente a un pedazo de vida diaria, cotidiana y que es imposible crear o no empatía, no se trata de personajes sino de personas.

Sin embargo, el niño al que alude el título del filme no se trata del pequeño Jimmy, quien es un niño como entidad, como todo aquello que no son sus padres, en donde reside la poca decencia/ingenuidad que flota en el aire. Tampoco son niños Bruno y Sonia, quienes con poco menos de la edad de emancipación se aventuran a la vida despojados de todo aquello que depara y sostiene en la infancia, solo son espontáneos en su relación física, el resto es pura adultez, la ausencia de la decencia de un niño puesta al servicio de la vida madura.

El niño es un filme más complejo aún que La promesa y que El hijo, no tanto por su propia construcción, sino por ser deudor y a la vez complementario de los trabajos anteriores de los grandes maestros que resultan ser Jean-Luc y Pierre Dardenne, dos ejemplos de cine comprometido, inteligente y cargado de una belleza que hace doler a los ojos. Es un cine de supervivencia, que pide a gritos sangre.