Archivo de la categoría "Bafici 2008"

Handerson e as horas (Kiko Goifman, 2007)

Domingo, 20 de Abril de 2008


Este documental brasilero es una extraña combinación de aciertos y errores.

Por un lado, una cámara que resulta cómplice con espectadores y con los pocos personajes del filme; los toma de al lado, de espaldas, muestra sus culos y sus sonrisas, y permite una cercanía extrema. Todos forman parte de esa pequeña comunidad que viaja en un 60 paulista. Esta vez con una observación participante que de arranque se propone ser objeto del propio espectáculo. Las cámaras y los micrófonos son personajes, e incluye al espectador en esa rara fiesta sobre el colectivo que lleva gente a sus actividades diarias.

Pero Kiko Goifman es vicioso, y ese es el problema central de Handerson e as horas, que remarca su realismo, remarca su posición y remarca su estética; tanto que aburre, enoja y termina yendo en contra de la estupenda idea con la que comenzó el rodaje.

Las placas negras avisan constantemente cuanto tiempo fue cortado en la sala de edición, y así se ven “1′58′’”, “5′24′’”, “51′’” y termina siendo el nudo central del filme, el cuánto tiempo se pierde viajando. Y claro, esa era la premisa inicial de Handerson e as horas, pero ¿cuánto tiempo hace falta decir que en San Pablo se viaja para la mierda para que los porteños entendamos que se viaja para el culo?

Quizás Buenos Aires no sea el mejor lugar para exhibir Handerson e as horas.

Brat (Aleksei Balabanov, 1997)

Jueves, 17 de Abril de 2008

Brat se estrenó hace 10 años en Rusia, fue un éxito comercial y tuvo una estupenda acogida en el mundo intelectual y además en los críticos.

Así como El Mariachi en los países menos latinoamericanos de América, La Haine en cierta europeidad occidental, o Pizza, birra y faso en nuestras pampas, Brat marcó una época, un estilo e indicó un camino a seguir para muchos realizadores que anhelaron tener suceso económico y a la vez artístico.

Y vista 10 años después, en el marco del décimo Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, sonando anacrónico y todo, Brat es una película vieja. Envejeció en su excesivo naturalismo, en cierta manera casera de editar con fundidos a negro que dejan escenas incompletas con la justificación de una economía formal al servicio de la historia.

No obstante, la herencia de Taxi driver y de Henry, retrato de un asesino de la que se vale Balabanov para mostrar a un ser despiadado y totalmente desalmado con aquellos a quien asesina a sangre fría; y cariñoso, fiel y comprensivo con quienes de alguna manera quiere, logra enriquecer el filme de una manera que supera todas sus falencias, se agarra de todas sus virtudes (entre ellas la decisión irrenunciable de no mostrar sangre, de esconder casi toda la violencia física) y construye un muy buen filme.

Ploy (Pen-Ek Ratanaruang, 2007)

Domingo, 13 de Abril de 2008

Ploy es una de las películas mas pedantes y falsas vistas en cualquiera de los 10 Festivales hasta la fecha.

Sus pequeños giros entre realidad/sueño, la artificiosa (por berreta) historia paralela erótico-onírica y sobre todo la pretensión de Ratanaruang de ser serio, profundo y hablar del gran tema que es el amor y como se pierde tras los años de convivencia.

Ploy no reflexiona sobre nada, no habla de nada, no genera nada a nivel emocional y mucho menos a nivel intelectual. Quizás sea virtud del director o simple empatía , pero los tres protagonistas logran transmitir algo, muy poco, pero que alcanza para que el tedio no llegue nunca a ser excesivo. Y sobre todo, el filme es aguantable por las forzadísimas escenas eróticas, que resultan bellas y justamente eróticas.

Oh! uomo (Yervant Gianikian - Angela Ricci Lucchi, 2004)

Miércoles, 9 de Abril de 2008

Maldita Guerra

La proyección de Oh! Uomo comenzó con una sala repleta de público y finalizó con menos de la mitad de espectadores. La razón es bastante obvia, es un documental mudo construido integramente con trozos de filmes de la década del 10 y del 20 del siglo pasado sobre víctimas de la primera guerra mundial. El filme italiano es imperdible, no permite calificarlo de manera positiva o negativa, simplemente es un espacio de debate profundo sobre las secuelas de la guerra hacia nosotros mismos. Los protagonistas del filme son anónimos, son gente que refleja la posible barbarie en nuestra propia piel; en ese sentido Oh! Uomo se convierte en un legado sobre la brutalidad, la inconciencia, la idiotez humana llevada al límite de autodestruirse. En épocas de guerras preventivas, todo el filme destila una urgencia imposible de esquivar por la reconstrucción, por la cura de aquello que se rompió.

Germán P. Kijel