Handerson e as horas (Kiko Goifman, 2007)
Domingo, 20 de Abril de 2008
Este documental brasilero es una extraña combinación de aciertos y errores.
Por un lado, una cámara que resulta cómplice con espectadores y con los pocos personajes del filme; los toma de al lado, de espaldas, muestra sus culos y sus sonrisas, y permite una cercanía extrema. Todos forman parte de esa pequeña comunidad que viaja en un 60 paulista. Esta vez con una observación participante que de arranque se propone ser objeto del propio espectáculo. Las cámaras y los micrófonos son personajes, e incluye al espectador en esa rara fiesta sobre el colectivo que lleva gente a sus actividades diarias.
Pero Kiko Goifman es vicioso, y ese es el problema central de Handerson e as horas, que remarca su realismo, remarca su posición y remarca su estética; tanto que aburre, enoja y termina yendo en contra de la estupenda idea con la que comenzó el rodaje.
Las placas negras avisan constantemente cuanto tiempo fue cortado en la sala de edición, y así se ven “1′58′’”, “5′24′’”, “51′’” y termina siendo el nudo central del filme, el cuánto tiempo se pierde viajando. Y claro, esa era la premisa inicial de Handerson e as horas, pero ¿cuánto tiempo hace falta decir que en San Pablo se viaja para la mierda para que los porteños entendamos que se viaja para el culo?
Quizás Buenos Aires no sea el mejor lugar para exhibir Handerson e as horas.

