Mellodrama (Dianna Dilworth, 2008)

Cinematográficamente, este documental es impresentable. Mala edición, desordenado narrativamente, un sonido ni siquiera unificado, anécdotas irrelevantes y un sinfín de personajes ligados al Mellotron y el Chamberlin que pueblan la pantalla sin un rumbo definido.

Y a pesar de todo, Mellodrama está muy buena. Tiene un ritmo mellotronero, viejitos piolas con canas y ganas de seguir experimentando, una nostalgia que sobrevuela todo el tiempo y hace que a los espectadores les den ganas de escuchar discos guardados, temas que nunca notaron tenían un instrumento raro sonando o buscar por google o youtube videos de quien fuese tocando este aparato del infierno mismo.

Ah, ¿no sabés que es el Melotrón? Acá te lo explican 10 puntos.

Deje un comentario