Bashing (Masahiro Kobayashi, 2005)

Una joven japonesa se va a Irak de voluntaria durante la ocupación. Allí es secuestrada y luego de ser liberada vuelve a Japón, donde es recibida de la peor manera, despreciada, amenazada, incluso por sus propias amistades.
Kobayashi filma de manera casi documental, busca transmitir la agonía interna de Yuko, pero lo único que transmite Bashing es una mirada berreta a un conflicto tan complejo visto desde occidente como lo es el honor de la sociedad nipona.
La relación con su (ex) novio, con su padre y su madrastra; incluso la forma en como es despreciada en su (ex) trabajo y en la calle es mostrada con pena, Yuko da lástima y Kobayashi quiere que nosotros le tomemos cariño; pero la empatía de los espectadores con un personaje se construye y no se exige a fuerza de golpes y más golpes hacia el personajes.
El recorrido de un espectador en un festival se crea a base de comentarios, reseñas leídas o la casualidad. Bashing fue comparada por distintos críticos con los trabajos de los hermanos Dardenne y por eso fui a verla. Equivocación absoluta.