Schizo (Gulshat Omarova, 2004)

Esquizo es un chico de 14 años que sufre de esquizofrenia (y de ahí su apodo) y no puede adaptarse al mundo de los adolescentes pero sí parece ser capaz de ingresar al de los adultos. Ese lugar lo lleva a un raid delictivo y amoroso que marcará su vida para siempre. Quizás Los 400 golpes sea un punto de partida más que obvio pero la directora Gulshat Omarova filma con un ritmo preciso y una magnífica selección de locaciones una película austera, directa que alcanza y sobrepasa holgadamente lo que busca.

Kazajistán no es un lugar de donde llegue mucho cine a nuestras pantallas; Schizo no es la excepción, solo pudo verse en los dos festivales más importantes de Argentina: el BAFICI y en Mar del Plata. Las opciones no son muchas, o resignarse o tomar una moto y aventurarse hasta la lejana ex república soviética para ver esta verdadera joya llegada desde tan lejos, que por su temática aventureroromanticona no promete mucho pero que deja un verdadero sabor en la boca, mitad amargo mitad dulce.

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