Archivo de Septiembre de 2007

El extraño mundo de Ossang

Jueves, 20 de Septiembre de 2007

F.J. Ossang es una sombra. No se sabe como llegó a escribir, ni a filmar, algo se intuye del porqué es músico; aunque trate de esconder, bajo el manto del suspenso, una imagen de rockero superstar under. Ossang es escritor, es músico, es cineasta. Ossang es excesivo, Ossang es ampuloso, Ossang parece ser muchas cosas, pero no deja que se vea nada sobre él en su cine, poco parece dejar notar a través de la música compuesta por él para sus filmes. Es un tipo raro, trabajos oscuros, con rastros surrealistas, disonancia, alucinación, crítica social extrema; un verdadero freak.
Francoise Jacques Ossang llegó a Buenos Aires a presentar sus tres trabajos cinematográficos respaldado por la organización del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, como si fuese una superestrella internacional, rodeada de un aura de misticismo que él mismo destruyó con cada una de sus amables y simpáticas apariciones. El artista es oscuro, retorcido y se regodea en la cursilería; el hombre es cálido, bonachón y bastante divertido; la disociación es obligada, la dificultad por asir a Ossang es muy alta, el nivel de complejidad puede parecer total; no obstante existe una imagen constante, la del desborde por el desborde mismo, la nada discursiva, la ausencia de toda idea, y el cine al servicio de la ampulosidad.
Su filmografía es mínima, tan solo tres trabajos en los últimos 18 años; el primero de ellos L´affaire des divisions Morituri parte de una cosmovisión del futuro como negación del progreso, la sociedad lleva al hombre a destruirse, a aislarse, a disfrutar de esto. Todos los personajes son tácitamente antropófagos. Las corporaciones multinacionales se limitan a multiplicar sus lazos en pos de la muerte, el dinero solo construye fenómenos no-humanos. Esta característica mítica se encuentra a lo largo de sus tres producciones, como una constante puede verse en Ossang a un pesimista extremo, a un sujeto con esperanzas en que tras la destrucción total del sistema, y una transición en donde la División Morituri, un grupo de gladiadores que nada tiene que perder, pueda lograr pasar esta etapa esquivándole a la muerte; luego del caos se llega a esa esperanza que FJO amaga con filmar.
Le trésor des iles Chinnes es la continuación perfecta de L´affaire…, aquí FJO logra el punto más alto de su filmografía, una película en donde la oscuridad, la desolación, la lucha inútil contra las fuerzas ocultas del poder llevan al espectador a querer huir del llano en llamas. Las Islas Perras son el escenario del post-industrialismo, un lugar falso en donde la naturaleza está ausente y la alucinación le gana a la realidad. Las compañías dominan al hombre, la iluminación gris, los tonos secos y la sobreactuación marcan a fuego un mundo fantástico, lleno de histeria, espasmos narrativos y desparpajo.
En su última película, Docteur Chance, vuelve a tratar los mismos temas, el grado de incoherencia aumenta considerablemente, el guión parece estar construido en la sala de montaje. Las actuaciones antes exageradas ahora sobrepasan el ridículo. Si en L´affaire… y en Le trésor… el poder del dinero alienaba y condicionaba el futuro, en DC hace que la humanidad actúe irracionalmente, que se autodestruya por gusto; que deje de pensar; aún aquellos que reconocen el poder y tratan de combatirlo.
Los tres filmes rodados hasta ahora por FJO son anacrónicos, cada uno de ellos viene envasado con un añejamiento que exaspera, y se inscribe en la página más burda y cursi del cine.
Como guionista se repite escena tras escena, los diálogos carecen de refinamiento, la voz en off se convierte en una pésima guía y los personajes están tan mal delineados que lo que debería ser una indagación sobre motivaciones queda, tan solo, en acciones emotivas, ampulosas y desvariadas. No sabemos si la intención de FJO es presentar a pésimos actores o tan solo es lo que pudo conseguir, pero en el rubro interpretativo la utilización de simbología anti-utópica desborda por un muy mal cauce.
No obstante, los trabajos de F.J. Ossang tienen una gran virtud en cuanto a la creación de atmósferas asfixiantes, ámbitos cerrados en si mismo que invaden los cuerpos de los personajes y los transforman, llevándolos a mimetizarse con ellos. Las Islas Perras son un no-lugar que parece convencer a quienes la transitan; las persecuciones en L´affaire… y en DC recorren sitios imposibles, acordes a las situaciones y con una pertinencia argumental impecable.
En definitiva, el cine de Ossang es desbordante, muy entusiasta y es capaz de resistir una mirada crítica; porque puede disgustar, pero vale la pena gastar cinco horas en conocer a este personaje fuera de serie, más cercano a Johny Rotten que a cualquier director de cine del mundo.

Entrevista a Deborah Young

Jueves, 20 de Septiembre de 2007


El cine está plagado de gente que proviene de diferentes ámbitos: iluminadores que producen, arquitectos que dirigen, actores que escriben y así infinidad de variantes hasta llegar a la de críticos que programan festivales, y que además les gusta ponerse detrás de la cámara. Este es el caso de la teórica estadounidense Deborah Young, quien tras doctorarse en Estudios Cinematográficos en la Universidad de Nueva York partió hacia Italia para escribir su tesis sobre el cine peninsular. Una vez ahí comenzó a escribir en la revista Variety y ascendió hasta llegar a editora. Mientras tanto era curadora de muestras de cine itálico en Nueva York y San Francisco. Poco después integró el comité programador del Festival de Venecia y actualmente dirige el Festival de Cine de Taormina.
El V Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente presenta su primer trabajo tras las cámaras, un cortometraje de 17 minutos titulado Il giro (The Tour) que transcurre en Croacia y que fue filmado en solo seis días.
Festival de Cine accedió a una entrevista exclusiva con Deborah Young.

¿Cuál es el trabajo de programador de un Festival tan importante como Venecia?
Yo programé festivales mientras trabajaba como crítica de cine, por 10 años seleccioné películas de jóvenes directores italianos en Nueva York, San Francisco y otras ciudades; estuve en Venecia y ahora en Taormina. Me parece una extensión natural del trabajo de crítico, aunque es menos exigente porque no tenés que analizar cada plano y cada escena. Solamente decidís si tu audiencia quiere ver un film en particular.

¿Por qué apelar a la coproducción entre Italia, Croacia y Suiza?

Yo soy norteamericana, pero no hay dinero de allí en The Tour. Soy una residente antigua en Italia y el film fue parcialmente filmado en Roma, por lo tanto fue natural conseguir dinero de la televisión. La mayor parte de la película transcurre en Istria, la región de italianos más grande de Croacia; es por eso que el Ministerio de Cultura aportó al presupuesto.
En tanto que lo de Suiza fue un milagro inesperado, ya que gente del canal de televisión hablado en italiano gustó del proyecto y de ahí la ayuda.

El catálogo del festival dice que su película es acerca de la relación entre el espacio físico y el teatro de la memoria ¿es así?

Me encanta esa definición del film, y encima escrita por un crítico!!!! La película es sobre la represión de las memorias más dolorosas y el tener que enfrentarlas eventualmente. En The tour el espacio físico se disuelve, primero a través del engaño cinematográfico de un círculo (el Coliseo romano) disolviéndose en otro (el área de Pola, en Istria). Hay otros ejemplos de la ruptura de leyes físicas, por ejemplo en la aparición del hermano muerto de la heroína, cuyo auto mágico es capaz de llevarla de vuelta hacia su pasado. Yo siempre pienso en la historia como teniendo un costado metafísico y no solo psicológico; eso está sugerido en el símbolo del Mandala que ella usa.

¿Es tan importante el papel de la memoria en el trabajo de un artista?

Para mi la memoria, junto a la imaginación, lo es todo. Solía ir a festivales de la ex Yugoslavia como periodista, conocí a la gente, a la cultura y al cine de esa área. Eso fue lo que me atrajo realmente de esta historia. Estoy segura que un director italiano hubiese hecho un trabajo muy diferente al mío.

¿Qué clase de cine le interesa?

Estoy mucho más interesada en el cine independiente que en el sistema de producción de los estudios en Hollywood. La escena independiente se convirtió cada vez más, y de manera más importante, en un antídoto y un remedio de la manera convencional de filmar por comité, que se ve en muchos filmes de género y en los autos de las estrellas de cine.

¿En qué estado se encuentra el cine italiano?

Creo que el cine italiano está luchando para ascender sobre las ruinas de lo que aquí se conoce como “La crisis”. Claro que hay algunos ejemplos desparramados de cine italiano muy bueno; podríamos mencionar el trabajo reciente de Marco Bellocchio L’ora di religione; el de Emanuele Crialesi Respiro; Angela de Roberta Torre; La finestra di fronte del turco Ferzan Ozpetek y El Alamein de Enzo Monteleone. El problema es que no hay una Escuela italiana, en el sentido de que directores con intereses en común se ayuden los unos a los otros de la manera que sí existe en Argentina. Al contrario, la gente del cine es muy celosa y posesiva de sus trabajos; por eso creo que ellos están llevando de nuevo al cine italiano a un agujero.

¿Podría decirnos que significa un festival en la vida profesional de un director?
Es importante para el cine-arte, especialmente para los menos comerciales, mostrarse alrededor del mundo y que tu nombre sea conocido.

¿Por qué decidió enviar su trabajo al BAFICI?

Yo conocí el Festival siendo crítica de Variety y admiro la rigurosidad de su programación. Es una de las mejores que he visto. Además es muy innovador y tiene una excelente reputación en el mundo entero.

Shaun the sheep (Aardman studios, 2006)

Jueves, 20 de Septiembre de 2007

En el panorama mundial de la animación Nick Park ocupa un destacadísimo lugar junto a los originalísimos Hayao Miyazaki, Jan Svankmajer, Paul Driessen o Bill Plymton, y probablemente sea la conjunción perfecta entre altísima calidad y una independencia tal que su primer gran trabajo, A grand day out, el debut de Wallace & Gromit en el mundo del cine, fue animado íntegramente por él, algo tan inusual como destacable.
Shaun es la recordadísima oveja con gorrito de A close shave, segunda entrega de W&G, Nick Park decidió darle un protagónico y creó Shaun the sheep, una serie de 20 cortometrajes (en su primera temporada) que emitió la BBC y que gracias a quién sabe qué razón tuve la dicha de ver.
La expresividad de los ojos de Gromit vuelven a aparecer en los movimientos de Shaun, la suspicacia y originalidad en la solución de los más insólitos problemas también reaparecen pero esta vez teñidos de una visión aun más naif que en W&G. El rebaño tiene menos necesidades que Wallace, los “malos” son menos malos que el perro robótico o el pinguino roba-diamantes, pero el absurdo no llega tan lejos y las ovejas, como las gallinas en Pollitos en fuga, tienen algunas actividades prohibidas por la propia lógica de la serie, lo que hace que la mínima tensión creada tras cada “misión” funcione de manera correcta y la mezcla de emoción por la acción y la felicidad que genera cada conquista del rebaño sea efectiva.
La perfección de los escenarios, el diseño depuradísimo de cada personaje, la pegadiza pero muy alegre canción con que abre y cierra cada capítulo y la costumbre de Aardman de dejar mucho lugar para la imaginación son un gran acierto de la dupla creativa conformada por Nick Park en las ideas y por Christopher Sadler en la dirección.
Planteada como una serie para niños, Shaun the sheep, vuelve a demostrar que Aardman es el estudio que mejor combina la profesionalidad absoluta con el efecto exacto para que lo infantil atraiga a los mayores y cree una atmósfera en la que los grandes puedan sentirse niños, y los niños puedan ver cine que los trate como tales.