L`Enfant (Hnos Dardenne, 2005)

Los hermanos Jean-Luc y Pierre Dardenne construyen piezas únicas de una ingeniería estética impecable, logran obtener miradas de una sinceridad extraordinaria y es por ello que los diálogos no abundan en sus trabajos, sus actores y la cámara dicen todo, sin remarcar nada y con una honestidad dolorosa.
El trabajo lo es todo, tanto aquel que se encarga de ofrecerle alojamiento a inmigrantes ilegales en Bélgica, como sucedía en La promesa, o quien corta maderas y las lija como hacían los protagonistas de El hijo, o quien vende artículos robados o quizás un (propio) hijo como sucede en L`enfant; y los hermanos belgas creen que documentar a gente trabajando crea verdad, pone al espectador frente a un pedazo de vida diaria, cotidiana y que es imposible crear o no empatía, no se trata de personajes sino de personas.
Sin embargo, el niño al que alude el título del filme no se trata del pequeño Jimmy, quien es un niño como entidad, como todo aquello que no son sus padres, en donde reside la poca decencia/ingenuidad que flota en el aire. Tampoco son niños Bruno y Sonia, quienes con poco menos de la edad de emancipación se aventuran a la vida despojados de todo aquello que depara y sostiene en la infancia, solo son espontáneos en su relación física, el resto es pura adultez, la ausencia de la decencia de un niño puesta al servicio de la vida madura.
El niño es un filme más complejo aún que La promesa y que El hijo, no tanto por su propia construcción, sino por ser deudor y a la vez complementario de los trabajos anteriores de los grandes maestros que resultan ser Jean-Luc y Pierre Dardenne, dos ejemplos de cine comprometido, inteligente y cargado de una belleza que hace doler a los ojos. Es un cine de supervivencia, que pide a gritos sangre.