Opereta tanuki-goten (Princess Raccoon)

Seizun Suzuki tiene ochenta y pico de años, y lo que menos es, es choto. Es un viejo piola, divertido, y de una vitalidad imposible de sostener. Y La princesa mapache es la obra cumbre de un subnormal, de alguien que tiene el cerebro quemado y logra un filme fascinante, una historia sin ataduras con realidad, pero tampoco con la fantasía, en escenarios de cartulina, pintados con colores chillones y personajes disfrazados de mapuches, con cola y todo.
La historia es sencilla, una princesa mapache se enamora de un príncipe que es perseguido por su padre para asesinarlo, porque el joven le quitará el trono, pero el de el hombre más bello del planeta. Todo en clave musical, aprovechando la infinidad de ritmos musicales existentes, del rap al calypso, todo muy kitsch y descaradamente irrelevante.
Opereta tanukigoten es sumamente disfrutable, desde su estética, su desfachatada ridiculez, y sobre todo desde la apuesta desvergonzada, sin miedo a un ridículo que hace, pero de manera flagrante e intencional.
17 de Abril, 2007 - 16:09
Un festival de la exageración y de la libertad creativa.