Santiago

El director brasilero João Moreira Salles comenzó a filmar en 1992 un documental sobre el mayordomo de su familia en su juventud. Santiago Badariotti Merlo era un joven argentino que en la década del ´20 viajó de su pueblo natal a una esplendorosa Buenos Aires para emplearse en casa de una familia de la aristocracia porteña. En esos años viajó a Rio de Janeiro y fue durante 30 el mayordomo de la familia Moreira Salles, en donde conoció a la creme de la creme de la oligarquía brasilera y mundial.
Este personaje parece interesante por los acontecimientos ajenos a él, producidos en su entorno, en la casa de los Salles, sin embargo Santiago (la película) es un documental sobre el porqué João Moreira Salles no editó el filme en el momento de filmarlo y esperó casi 15 años para hacerlo. La reflexión sobre su propia incapacidad en 1992 de guionar o no su película, de presuponer que el documental contaba una verdad, que era el campo de lo objetivo, de un personaje tomado, filmado y exhibido con una observación no participante de parte del director.
João Moreira Salles no es un documentalista mas, este filme nos muestra a un lúcido cineasta, capaz de montar material de un desconocido, muerto en 1994, de quien solo existe material fílmico rodado por él mismo durante 5 entrevistas y lograr una película sutil, audaz y muy emotiva. Esto se debe a la capacidad de Moreira Salles, su decisión de montar la misma escena dos, tres y cuatro veces; al juego que establece entre Santiago Badariotti Merlo como personaje de un documental y como actor repitiendo a cámara su mismo testimonio, con expresiones teatrales y al mismo Santiago, un personaje antológico, que rememora con una brillantez estupenda su vida, su trabajo como mayordomo, su obra de recopilación de la historia de la aristocracia mundial a lo largo de seis mil años en más de 30 mil folios y su amor por el arte.
Este es un filme imperdible para los amantes del cine, sincero, impactante y con una carga de autoreflexión que se refleja en las palabras del director al finalizar la proyección en una de las salas del Bafici, cuando dijo que “el documental no es un terreno de la verdad o la mentira, sino que el documental se inscribe en el terreno de la ética.”; palabras mayores de un autor mayor.

1 comentario sobre “Santiago”

  1. nilo dijo:

    Uno de los placeres del cine es poder compartir lo que tantas veces es una experiencia solitaria, sobre todo cuando se llega a la pelicula por azar, (como ha sido mi caso con Santiago) , con alguien que como tú , me hace revivir y ampliar la experiencia que viví al verla.
    Como bien dices es una película emotiva (entre otras cosas) y esa emoción de comunión con la pelicula parece que se traspasa de algún modo incomprensible, se traspasa en las subjetividades, en las memorias propias y encuentra un lugar para compartir esa experiencia.
    Como sabemos que Santiago es o fue real, esa sensación aumenta todavia más, casi hasta amar a ese personaje extraño y familiar.
    Gracias por tu comentario.

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