Música nocturna

Filipelli

La noche no suele ser filmada como un espacio temporal, sino simplemente como la excusa para delinear a personajes marginales, a solitarios empedernidos o simplemente para embellecer visualmente algún trabajo.
Rafael Filipelli se adueña de la noche porteña en el mejor sentido, inventa un momento perdido en Buenos Aires y desde allí delinea a una pareja de clase media alta, perteneciente a la burquesía intelectual, con ansias de figuración social/cultural pero sobre todo con cansancio de ese mismo espacio que los delimita.
Música noctura deambula por un universo complejo, relaciones de pareja rotas innevitablemente por el paso de los años, de las experiencias, de las frustraciones; pero sin reproches, sin tenerle lástima a su pareja de cincuentones interpretados cansinamente por Enrique Piñeyro y Silvia Arazi, quienes de manera excesivamente teatral dialogan remarcando palabras, exagerando su cotidianidad hasta el punto de exasperar a pesar de lo logrado de un estupendo trabajo de iluminación encadenado a una fotografía nocturna impecable, dotando a Música nocturna de una ambiguedad alienante.
El juego de espejos entre la puesta en escena sutil e impreceptible, y lo brusco de la dirección actoral hacen pensar a un Filipelli mal intencionado, dispuesto a sacrificar a su rebaño protagónico con tal de relucir, de irradir esa inteligencia que él tanto aplaude.

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