Cain´s Descendant
Absurdo suele ser, en ciertas expresiones artísticas un elogio, un adjetivo que marca a fuego una obra y la lanza al público que audazmente se enfrenta a un espectáculo complicado de diluscidar, pero que de alguna manera o lo entretiene, o lo lleva hacia un lugar para abordad una realidad mas compleja o simplemente lo hace reflexionar.
Este bodrio mayúsculo merece ser absurdo, pero por su acepción mas peyorativa, juega a inventar una realidad paralela, un mundo sin reglas pero sin convertirse ni en un planeta disutópico, ni siquiera en una fantasía.
Munakata, es el joven protagonista que recién salido de un reformatorio por haber asesinado a su madre consigue trabajo en la ciudad industrial de Kawasaki, un no-lugar, en donde los habitantes solo rezan, se matan y hacen el amor.
Sin embargo, lo que parecía un trabajo rutinario se convierte en el ensamble de revólveres fabricados dentro de controles remotos de televisión. Su jefe: el cura del barrio. El disparate es aún mas pronunciado por la intencional morosidad de Shutaro en contarnos una historia que no es tal, mostrarnos un escenario vacío, una puesta en escena reflexiva sobre si misma, pero que no refleja mas que la intención del autor en (no) mostrarnos algo que según él, no existe.